Maternidad y culpabilidad de una madre trabajadora

Para mi, el ser madre y que apareciera la culpa, son dos cosas que aparecieron en el mismo momento. Igual al principio no fui tan consciente, ¡bastante tenía yo con mi postparto!, pero ahora pensando cuándo fue la primera vez que la vi, creo que ella y “el alien” nacieron al mismo tiempo.

Había oído hablar de ella, pero no pensé que fuera tan evidente. Pero sí, la culpa llega a tu casa el mismo día en que te haces madre. Parece que al salir del hospital, venga alguien y te la meta en el maletero, y ahí la tienes instalada en tu casa. No siempre aparece, hay días que no está, pero hay días o semanas que se queda hasta a cenar.

Yo me he sentido culpable;

  • Por llevarle a la guardería y que por esto se ponga malo
  • Por irme de viaje de trabajo cuando se estaba poniendo malo
  • Por ponerme yo mala y no poder cuidar de él
  • Por abrazarle “demasiado” cuando era bebé y ahora pensar que no le abracé lo suficiente
  • Por ser madre tan tarde
  • Por no saber si quiero tener otro hij@ porque quiero priorizar mi vida profesional
  • Por no llegar a todo y llegar a nada

Intentando escribir esta entrada y viendo que han publicado otras madres sobre la culpa, hice una búsqueda por interneet. Y me salió esta ilustración de Maitena, que refleja totalmente lo que yo simujeres-culpa_ento. El querer estar en casa para cuidar al bebé, pero al mismo tiempo liderar proyectos y ser buena en mi profesión.  El ser reconocida por algo, pero sentir a la culpa en ese momento decirte: “por esto, te perdiste momentos irrepetibles con tu hijo” o bien al revés “por estar cuidando del bichillo un día pues pierdes comba en el trabajo el día que hay que tomar esa decisión importante”. Total una decisión de estar sin estar.

Y claro, mientras “la culpa” pasea de incógnito por tu casa y se presenta a cenar cuando tu la creías de viaje sin vuelta, he tenido que leer para ver como desterrarla no se si definitivamente o al menos echarla cada vez más rápido cada vez que asoma la nariz. Y bueno ahí estoy intentándolo.

Una de las cosas que me ha ayudado es priorizar. Según llego al trabajo me hago una lista de tareas que evidentemente no es estática porque entran reuniones no programadas. Mi jornada es de 8 a 15.00 (lo sé, tengo suerte), pero tengo “disponibilidad” es decir conteste usted al teléfono siempre. Ahí, me centro en llamadas, e intento no mirar los whatsup. He aprendido a decir no, sobre todo a cosas que no están en mi priorización.

Aún así me queda mucho por aprender: los viajes y cómo gestionarlos, las charlas o conferencias o reuniones que aparecen por las tardes y el responderme a la pregunta ¿hasta dónde quiero llegar profesionalmente?… pero bueno estoy aprendiendo.

Tu ¿cómo lo has hecho? seguro que tu opinión me ayuda a dar pasos y a mejorar.

En estos dos posts encontré mucha información, aquí Leonor Cabrera nos cuenta como “atajar” la culpa. Y aquí Amalia arce nos cuenta también su visión.

 

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