Sueño en bebes: ¿y tu hij@ duerme?

Llevo 3 días, 3 durmiendo mal. Sí, se que mi queja no hace justicia, que hay madres y padres que llevan más, pero a mi estos 3 días me pesan como una condena. Una amarga y laaarga condena. Al alien le ha dado por montar un pollo a la hora de dormir, ya sea las siestas o por la noche. Al alien le mola dormirse con el meneillo de las ruedas de la cuna, sin embargo muchas veces nos ha sorprendido y alegrado porque le hemos dejado en la cuna, por la noche, tras verle agarrarse la orejilla como un descosido, ha canturreado un ratito y se ha quedado roque. Y cuando digo canturreado me refiero a emitido sonidos, nada de lloros.

Pues bien, el señorito alien, lleva 3 noches, 3 condenadas noches, llorando como si no hubiera un mañana. Es decir, se queda dormido en brazos, solo así, y cuando lo vas a dejar en la cuna, va el tipejo y se despierta y monta una cómo si le estuviéramos matando. Así hasta que hartos, desquiciados y preocupados, hemos acabado metiendolo en nuestra cama, dándole pecho y evidentemente así sí se quedaba dormido. ¡No es listo ni nada el tío!

Cuando vas a ser madre una de las cosas que lees y oyes, es que ya nada va a ser igual, que tu vida va a cambiar. A mi sinceramente había dos cambios que me aterraban: el sexo y el sueño. Durante el embarazo te vas haciendo a la idea de que no volverás a dormir igual, pero “hacerse a la idea” no tiene nada que ver con la realidad de sufrirlo.

En esos momentos en los que vas a trabajar arrastrando los pies, pensando que dónde está la receta mágica para que se duerma. Esos momentos son los que yo me paso en el metro leyendo todo lo habido y por haber sobre el sueño del bebé, los despertares, que si los dientes, que si el calor. Dónde lees historias de familias afortunadas, que dejan al bebé y “clin” se duerme y otras que lo pasean, lo meten al coche, bajan al parque a las mil de la madrugada, etc etc….  Todas esas mañanas siempre pienso “de hoy no pasa, hoy me compro un libro para que aprenda a dormir”… y siempre me vuelvo a casa pensando que lo mejor que puede hacer es usar mi instinto, tal y como dice Lucía, mi pediatra en su libro.

Y estas 3 noches me llevan a pensar que cuando luego nos juntamos los adultos, nos solemos preguntar o nos suelen preguntar ¿y tu hij@ duerme? Y hasta parece que da cosa decir que sí o incluso que no. Y ahí vuelve la competición de padres y madres, donde parece que competimos con esta pregunta. O incluso parece que está mal decir que sufrimos porque nuestro hij@no duerme y queremos “mandarle a paseo” al menos en esos momentos. Y pasa igual con la comida, los percentiles, los dientes, los kilos de más (si eres mujer), etc etc…

Sin embargo son pocas las conversaciones sobre lo mucho que se ríe tu hij@, sobre lo que le gusta, lo que le gusta que le hagas, lo que os reís juntos… Son pocos los consejos que te dan para pasártelo bien, para disfrutar sin competir, para no agobiarte. Desde que soy madre pocas madres me han preguntado cosas como: ¿has visto lo monos que están cuando intentan agarrar algo y no pueden?, ¿has visto la carita de gusto que ponen cuando comen algo por primera vez?, ¿has visto lo divertido que es cuando aún no se sujetan y al sentarse “hacen el bolo” hacia los lados? y ¿has visto lo bonito que es sentir sus manitas en medio de la noche?…y mil has vistos más que no puedo resumir aquí.

Sí las noches y los despertares son duros, pero ya que por mucho que he leído es algo que va intrínseco en los niñ@s pues al menos disfrutemos de los buenos momentos 🙂

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