¡Enhorabuena vas a ser mamá!: la matrona

Una de las visitas obligadas y en la que yo esperaba solucionar todas mis dudas era con la matrona. Y tengo que reconocer que mi experiencia es un tanto peculiar. Luego me ha cruzado con otras matronas y la experiencia ha sido muy positiva. 

La sala de la matrona o bien la sala de espera de mi centro de salud, se quedó en los setenta. No hablo yo de las sillas o de la pizarra, que me dan más igual, me remito a los carteles. ¿qué bañe al bebe todos los días? si, vale, pero y si no me da la vida,… yo no me ducho todos los días (lo confieso). Explicaciones de como dar el pecho, que si después de una cesarea, que si con dos, que si sin cesarea, etc.. muy interesante hasta que llegas al cartel de “para dar el pecho debes sacártelo por debajo de la camiseta para que no se vea”¡¡ Casi, me voy!!.

Pero vamos a ver, no le tengo que dar el pecho 8 veces al día, pues me lo saco como a mi me venga en gana. Que yo sepa hago topless en la playa, pues si mi teta ahora va a ser un surtidor de leche, me la saco donde me de la real gana o… no doy pecho. Evidentemente la segunda opción no es válida. Porque y yo me preguntaba y, ¿aquellas que no quieren, no pueden dar el pecho? aquí no hay carteles para ellas. 

Seguí mirando la sala de la matrona, entre cabreada y flipada. Los anuncios de clases de de yoga, pilates o lo que sea.. todos por la mañana. Ah debe ser que te quedas embarazada estupendamente y dejas de trabajar ¿por qué? Si yo quiero trabajar. Las mariscadoras trabajan hasta que dan a luz y en África ni te cuento. Seguir trabajando o no, como todo en la vida es una libre elección. A caso quieren que deje de pensar, de producir. Me he convertido en un huevo Kinder donde importa más el regalo que el chocolate. Yo quiero a mi futuro regalo, ese que apenas recuerdo como le suena el corazón, pero también me quiero a MI, ¡que me ha costado mucho quererme!.

Ya estaba yo, calentita, y entré a la visita con la matrona. Señora que no me dijo ni como se llamaba, ni me preguntó mi nombre más que para rellenar la ficha, ah!! y mi ultima regla que tb es muy importante, como el pis. Y eso si, la ruletita que utilizan, pero vamos a ver, si en google hay programas que te lo calculan!! señores dejen la ruletita!!!

Tras las preguntas básicas le pregunté si podía volar en avión. La matrona me dijo que es algo peligroso, que ella no lo haría. Pero no por estar embarazada, sino porque los aviones se caen. Sí, eso me dijo. Como también tenía dudas sobre las comidas, hice la siguiente pregunta. ¿Puedo comer beicon? sí, lo se… no era la pregunta. Yo quería preguntar, a ver, si el beicon o el jamón está cocido, en un horno, lo puedo comer.

Me cayó la bronca del siglo, la de Cain y Abel, el fin del mundo. ¡Cómo a mi, madre insensata se me ocurre estar pensando en pizzas!? Como yo, madre despótica pienso en comer antes que en cuidar a mi bebé. Y yo explicando que viajo y que necesito saber más cosas de la comida, que los papeles que me dan no me dejan muchas cosas claras. Que tendría que gastar todo el agua del mundo para limpiar mi fruta y verdura, pero sin embargo respiro el aire de Madrid.

Y si, la señora me acabo explicando la hoja. Eso sí, estuvo su mayor parte explicándome lo de las plantas. Si tiene huerto debería hacerlo con guantes, a lo que yo le respondía: Vivo en un piso en Madrid, ¡ya me gustaría tener huerto!. Pero nada, ella seguía. Sin embargo, cuando llegue al, me duele aquí o me puede explicar lo del queso. Otra vez ese misterio, o la gran frase “no comas queso” igual que con las ensaladas. Ah! claro y no trabajes, o al menos no viajes. También la bronca calló por estar pensando en viajar en vez de cuidarme, que no hacía falta irse lejos de vacaciones, le insistí, que viajo por trabajo, que no solo pillo aviones, sino trenes, coches, buses, pero nada ahí estaba clavada la mirada…

El buenpadre se empeñó en animarme e ir a ver carros. Estuvimos una hora viendo cochecitos de bebé. Sin embargo, 5 minutos en la matrona. Mi sensación de huevo Kinder era total. Parecía más importante el regalito que quien lo llevaba. Y ahí empezó mi lucha que mantuve todo el embarazo donde le di la misma importancia “al alien” y a mi. 😉

La imagen para esta entrada esta cedida por http://binibel-dentrodemi.blogspot.com.es

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